Cada 8 de marzo veo en redes sociales la pelea si es "festejo" o "conmemoración", si son obligados los halagos a "las bellas y delicadas criaturas de la creación " o no, si debemos ir al desayuno del municipio para las mujeres o es solo show, pero ser mujer va más allá de un solo día.
Todas las mañanas desde hace ya 25 años despierto siendo mujer, en el transcurso de las horas veo a hombres que detrás de un volante le gritan a la mujer que conduce y hace un giro nervioso e imprudente "tenías que ser vieja", otros tantos en oficinas le dicen a sus empleadas "que bien se te ve ese vestido pegadito", otros en el mercado reclaman a la "vieja payasa" que pide le den los aguacates menos aplastados, otros más suben a mujeres a sus autos ofreciendo un servicio de un transporte y no las regresan con vida.
Hombres, hombres imprudentes, inconscientes, negligentes, grotescos, groseros, abusivos, asesinos.
La historia no es tan bella por ser mujer, las flores la mayoría de las veces solo se ven en esas imágenes de Whatsapp, los halagos, agradecimientos, colores rosas y mujeres sonriendo a lado de muchos hombres solo se ven ahí.
Pero, si la condición de ser mujer es complicada ¿el apoyo en el género hace que sea más sencilla?
La respuesta es NO.
La respuesta es NO.
Hay mujeres que aplican la "debilidad" con inteligencia, pasando por encima de otras mujeres, denigrandolas como jefas, tratando mal a "Juanita" la del aseo que es una "tonta" por no saber mover ni una escoba, otras tantas gritan a mujeres que trabajan en una maquiladora por ser "lentas", en el metro y metrobus se maldicen en el anden "exclusivo" por no hacerse más atrás, por no compartir el asiento de un lado o por no salir en la misma estación y por ello "estorbar".
Mujeres, mujeres imprudentes, inconscientes, negligentes, grotescas, groseras, abusivas, asesinas.
Pero, ¿Todas y todos son malos? No, hay hombres y mujeres que trabajan por la inclusión, esa que mucho se habla y poco se ejecuta, esa que es el motor de la lucha que no sólo se ve el 8 de marzo, esa lucha en la que pido respeto para vestir como deseo y por ello no ser asesinada, esa lucha en la que deseamos igualdad en salarios, igualdad en trato.
La verdadera inclusión no viene de hombres poderosos que aceptan tener a una mujer en su empresa ocupando un buen puesto, viene de la misma sociedad, esa que entre mujeres no siempre se defiende, ni se apoya, sino que se ataca y se regocija de hacerlo para pasar por encima de las mismas mujeres. La educación de esas mujeres y hombres en sus hijos hará que tengamos esa equidad que todos deseamos. Esa equidad será el balance entre el respeto, el amor al prójimo y el avance de esta humanidad.
Sin caer en sentimentalismos disfruto y amo ser mujer, veo en mí el potencial para desarrollar mis sueños, mis metas, mis deseos e ilusiones, me levanto con el afán de enseñar a otras mujeres la importancia de estar aquí en estos tiempos y no pelear contra los hombres, sino unirnos y evitar que el pensamiento retrógrada siga cobrando la vida de más mujeres quienes hoy sin voz piden que cambiemos como humanidad.
Pero tú ¿Qué opinas?, no olvides compartirnos tu opinión debajo de esta publicación o en nuestras redes sociales.
@Chrispalaciosde

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